Gran victoria de Chicago en Lomas de Zamora frente a Los Andes. El 1 a 0 final quedó chiquito frente a la buena demostración del equipo de Franceschini que, sobre todo en los segundos 45, manejó la pelota, los tiempos y el partido. Un lindo gol de Carboni para el triunfo que tuvo otra vez como punto alto la gran actuación de Damián Lemos. No le fueron en zaga Coronel, Cáceres y Castagno. Le mostraron la amarilla a Cáceres, Lemos y Gomito.
La idea del conductor técnico del Verdinegro, poblar la mitad de la cancha para desde ese sector tomar el control del cotejo, se trasladó al campo de juego dándole la razón a Mario Franceschini. Se focalizó, a priori, en el interrogante que planteaba cubrir correctamente el sector defensivo en la "estancia" de Lomas con una línea de tres defensores. Pero más allá de la firmeza que demostró el sector, con un Testa líder y dos stoppers impasables como Coronel (¿Leonardo Romero jugó?) y Cáceres, fue cerca del círculo central donde Mataderos comenzó a edificar esta muy importante victoria. A partir de la impresionante (les juro que no exagero) performance de Damián Lemos, superando (cosa que parecía imposible de realizar) su ya excelente actuación frente a Estudiantes. Nadie atravesó su zona del mediocampo sin haber "sufrido" algunos de sus quites "quirúrgicos". Un gran despliegue, el contagio a sus compañeros y, por si fuera poco, entregando todas las pelotas que pasaron por sus pies a un compañero. A corta o, un agregado de un valor incalculable para su juego, a larga distancia. Lemos se está transformando en un jugador muy completo, no se le divisa el techo. Sugerimos disfrutar cada momento que lo veamos vestir la gloriosa, nos queda poco tiempo para ver este pedazo de jugador con ella puesta. Al gran momento del 5 se le sumó la sabiduría de Serrano y Gomito; y Damián Castagno que dejó un surco por su banda realizando un trabajo que no sólo fue importante en el aspecto ofensivo. Siempre colaboró defensivamente y nunca perdió las espaldas. José Ramírez fue de menor a mayor. Luego de un primer tiempo en el que no gravitó, en la segunda mitad fue el volante por izquierda que necesitaba Chicago aportando, al igual que Castagno, tanto a la hora de atacar como de defender.
En los primeros 25, en el contexto de un partido abierto, no hubo sustos para los arqueros. Luego sucedieron cosas que pusieron condimento a un match bien jugado hasta tres cuartos de cancha y sin punch más allá. A los 27, un gol bien anulado a Romero pareció hacer las veces de despertador. Al toque, un centro de Castagno fue conectado por Carboni de cabeza y la pelota cruzó todo el arco. Sobre el final, a los 44, Damian Luna (en el primer tiempo la rompió) apiló gente y, desde afuera del área, la picó sobre Monllor (muy firme) y, por suerte, el travesaño se agachó. En el último instante, Serrano se la dió colgadita por sobre la línea defensiva a Gomito, quien no alcanzó a darle más potencia con su cabezazo y la atrapó Luciano Díaz.
A partir del comienzo de los segundos 45 se vio a otro Chicago en cancha. Decidido a ganar el partido, perdiéndole el respeto al rival, animándose a más. El colombiano Ramírez se vistió definitivamente de volante por izquierda y comenzó a gravitar por la banda. Castagno acentuó su trabajo por la derecha, ayudado por la salida de García Barros por el Pitu Gómez. Este se desempeño por la orilla diestra y a la zurda pasó un Emanuel Francés desacostumbrado a esa función. Ergo, El Turco le "comió" la espalda. El Torito presionaba en campo rival, a partir del sacrificio de Carboni y Alfaro transformados en los primeros defensores del equipo. Los Andes no podía sostener la pelota y su público se impacientaba. A los 13, Serrano lo busca a Alfaro y el disparo del salteño lo manda el arquero al córner. A los 15, Serrano hace rápido un lateral y lo ubica a Carboni al borde del área, el 9 perfiló la derecha y la clavó con mucha comba en el segundo caño. El partido pasó a ser todo de Chicago. Pese a que Cascini incluyó a Ruibal (delantero) por Albonoz y atacaba con tres delanteros y la ayuda cercana de José Luis Gómez; al Milrayitas se le fundió la usina generadora de fútbol. Luna deambulaba, sin piernas ni aire, por el verde césped (impecable) el Eduardo Gallardón. Parecían imprecisos los jugadores dueños de casa, pero, en realidad, era Chicago que había copado el centro del terreno y no le dejaba tocar el balón. Jugado en ataque el local, sin ideas, y con muchos espacios, todos fueron aprovechados por el forastero. El Verdinegro tenía la pelota, se defendía con ella y creaba situaciones para ajusticiar el resultado. Quizás aquí tengamos que encontrar el lunar en una actuación que, sobre en el segundo tiempo, rayó lo ideal.
Este es el camino. Ser un equipo sólido, compacto y con mucho buen pie para sostener el balón. Dentro de este escenario será muy posible conseguir la regularidad que el equipo estaba necesitando, por la cual estaba trabajando y que hoy parece haber encontrado. Por lo pronto, en el sur de la Provincia de Buenos Aires se atraparon tres puntos de platino, en una fecha en la que los resultados de los demás ayudaron. Y otro dato positivo es la vuelta al gol de Leonardo Carboni, de eso viven los centrodelanteros. Y precisamente Carboni marcó la diferencia, transformando a Lomas en una verdadera hoguera.
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